Ojos que miran

domingo, 16 de junio de 2013

Verdades del verano

Con los problemas del cambio climático la gente ya no sabe cuándo empieza realmente el verano. Supuestamente el verano empieza el 21 de junio, pero vamos, aquí expongo mis teoría y algunas verdades de esta exquisita estación.

El verano empieza en el momento que al acostarnos nos damos cuenta que necesitamos tener una pierna fuera y la otra dentro. El clásico juego de sábanas del verano. Calor dentro de las sábanas de invierno; no cambiadas por perrería;  y frescor fuera de ellas. Nos llevan a una postura de "ni pa dentro, ni pa fuera" o escalofrío, que es la escala entre el calor y el frío. No es el mismo escalofrío que nos da a los hombres al evacuar el orín, eso es otra cosa, placer adulto.

Una vez en pleno verano hay momentos que se repiten año tras año, pero no aprendemos y seguimos cometiendo los mismos errores o dudas.

Os voy a meter en situación.
Verano, pleno agosto, domingo, 82,4 Grados Fahrenheit, un calor que ni pa que, cuesta respirar, pero tenemos la necesidad de ir a la playa porque "hace muy buen día", y un cojón! En el infierno se estaría mejor.

Primera situación. Encontrar sitio, el año pasado vi hasta gorrillas trabajando en la playa para aparcar a la gente, desde lo lejos ya te reclaman mostrando un hueco en la arena. Cuentan que hay señoras que hacen turnos por la noche durante todo el verano para mantener la primera fila, de locos.

Al andar por la arena. Nos llenamos de valentía y fuerza, fuera chanclas, sabemos que podemos llegar donde queramos, a la toalla, a la ducha, al chiringuito con la arena acariciando nuestros pies, vamos con ganas de ello y lo hacemos. Te equivocas. Te quemas, tío, ponte las chanclas otra vez, anda. Primer error.

Segunda situación. Orientación de la toalla. Siempre hemos oído de alguien cercano adicto al sol que alinea la toalla con su recorrido. No queremos marcas. Esto... a los tíos, bueno nos da un poco igual, pero si vas con alguna mujer... Pringas y cumples la profecía, no queda otra. Conocen el trayecto del sol solo con humedecer el dedo índice, alzarlo al la brisa marina, y ya saben la órbita de todos los planetas del sistema solar.

Las mujeres podrían estar generaciones tiradas al sol para lucir un buen bronceado, los hombres no hemos nacido para eso, no vale la pena sufrir pasando calor. También llamados por las mujeres culos inquietos.

Tercera situación. Momento que nuestro sistema renal, manda la orden a nuestro cerebro y avisa que precisa cambiar el agua al canario. Los aseos públicos están en la lejanía, si los miras ves como el paisaje se tuerce borroso por el calor que desprende la arena. El mar contiene mucha agua, un poco más no va a causar el hundimiento de pueblos costeros, eso cree todo el mundo.
La opción que elige la mayoría es entrar en el agua, hasta las rodillas o medio muslo si esta fría, de espaldas a la gente e intentando disimular los que vamos hacer. En ese momento creemos que todo el mundo mira y disimulamos, miramos hacia el camal por si se viera alguna catarata y finalizamos con chapuzón para el enjuague. Todo correcto. Posiblemente un centenar de personas en el agua en ese momento han hecho lo mismo, pero disimulan muy bien. Todo un arte.

Y por ultimo, hablar de las marca del sol en nuestro cuerpo. El síndrome del calcetín, la enfermedad liga a media pierna y brazo de tenista. Poco a poco jugamos con prendas mas cortas para ir eliminado las marcas. Dicen que este verano el periódico El Mundo hace una promoción de camisetas, cada semana te regala una camiseta un poco más corta para eliminar las marcas en fascículos. Todo un arte en el juego de combinar con pantalones o camisetas mas cortas, sin lucir un doble forro veranil.

Solo me queda decir: Usar protección solar, seguridad solar o machacas de discoteca, a modo de parasol, claro.

Feliz ver anos!




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