Los niños no entienden que aunque seas malo, si no te pasan el balón, vas a seguir siendo malo. No puedes practicar, por más que la pidas, digas que estabas colocado o esa jerga que se utiliza en las pachangas de fútbol.
A los 12 años, gracias a mis compañero, seguía sin tocar un balón; por mas que corría y corría no había nada que hacer. Mi cuerpo ya se había desarrollado en contra del prototipo de un jugador de fútbol.
Con una 47 de pie, siendo el más alto de la clase y con la patosidad exquisita de no controlar las extremidades de mi cuerpo por el estirón, yo seguía frustrado con ese deporte.
Quería jugar. Hubiera pagado por un partido en el que mi popularidad entre todos mis compañeros fuera fingida. Que todos me pasaran el balón al desmarcarme y recibir los pases de mis compañeros. Todo un sueño en mi infancia.
La unica solución que encontré fue apuntarme en un equipo de fútbol. Era lo más! Yo como un jugador de fútbol, no me lo creía.
Pero no empezó muy bien. Me pidieron un equipaje y que me comprara unas zapatillas de tacos, claro... una 47 y con tacos... Para ahorrarme la búsqueda decidí presentarme con esto al entrenador.
Ya tengo las zapatillas de tacos!!!
Al ver su cara me di cuenta que no eran tacos mejicanos lo que pedía...
Después de entrenar y entrenar, conseguí que me convocaran para el primer partido de fútbol. A mi padecer, no resulto tan mal.
El árbitro, en las súper jugadas que aprendí en "Oliver y Benji" unas rasadas grito : Falta, tarjeta amarilla. Me extraño mucho pero no le di importancia. A la siguiente jugada volvió a gritar: Falta, TARJETA ROJA.
Ya hasta el gorro, le dije: compra la puta tarjeta si te falta coño, pero no me pites al oído. El tío cada vez que perdía una puta tarjeta me pitaba al oído para decirme que le faltaba la tarjeta. Me importa una mierda, no las pierdas ostia.
Por no hablar de cuando me pitaban fuera de juego. No entendía nada, estaba dentro del juego con mi equipo y al lado del portero para marcar gol, era defensa y me decía que estaba fuera de juego. ¿Quién había contratado a ese memo?
Lo que ya me dejo descolocado del todo fue cuando mi entrenador gritó "Saque de banda". Claro me puse a mirar para todos los lados a ver por dónde querían meter ahora a una banda, sería para amenizar el partido pensé. Porque Manolo el del bombo estaba en las gradas y no se había movido.
No entendí mucho ese día.
Una vez en el banquillo el entrenador me dijo:
- Chaval, creo que el fútbol no es lo tuyo, por tu tamaño igual tienes madera de portero, no de jugador.
Bueno, puesto que solo corría y corría, sin tocar bola no me pareció muy mala idea. Era como que los contrarios te pasaban el balón más que los de tu propio equipo, no estaba mal. Solo tenía que parar los balones que me pasaban.
Después de eso me pusieron otro mote... El COLADOR. Dios, !me las colaban todas!; me la coló hasta un compañero mío en un pase.
En fin, deje el fútbol, no era lo mío.
Ahora practico Ballet.